#473 Venganza

En la década del 30, Corina Kavanagh era una hermosa y decidida mujer…
Proveniente de una familia enriquecida, llamados despectivamente «nuevos ricos», por su sangre no corría linaje patricio pero sí ansias de trascender.
Cuentan que por aquellos años la mujer había mantenido una historia de amor con un joven de alta alcurnia hijo de Mercedes Castellanos de Anchorena, la que se oponía tajantemente a la relación y que logró hacer que la misma terminara.
Dicen que dolida, humillada y decidida a tomar revancha, Corina planificó su venganza :
Nada desvelaba más a los Anchorena, que la construcción de la Basílica del Santísimo Sacramento, hoy un templo abierto a la comunidad pero por aquellos años pensado para que se convirtiera en el sepulcro familiar.
Aunque la familia vivía cerca tenían la intención de comprar un lote vacío que estaba justo enfrente a la iglesia, para construir su nueva mansión y que la parroquia quedara así anexada.

Dispuesta a golpear donde más duele, cuentan que Corina Kavanagh redobló la apuesta y tras comprar el solar, ordenó a un estudio de arquitectos la construcción de un gran edificio que llevara su nombre, con una sola intención: tapar completamente la visual de la iglesia desde casi todos los ángulos, especialmente desde los ventanales de la mansión de los Anchorena.
Para lograr su cometido, cuentan que la mujer vendió tres estancias que poseía. Y en sólo 14 meses se levantó el edificio Kavanagh de 33 pisos y 113 departamentos.
El objetivo fue estrictamente cumplido: Desde el único lugar donde se puede ver la iglesia es desde el pasaje que se llama… Corina Kavanagh que bordea el edificio con su nombre..

¡Cuánto dinero y energía empleados simplemente en vengarse!

¿Para qué?
¿Recuperó lo perdido?
No y seguramente vivió toda su vida envenenada, tratando de hacer cada vez mas
poderosa su venganza.
Levantando un edificio para que el otro no viera, perdió de vista su propia
libertad
¿Sabías que el odio y el rencor son los succionadores de energía mas poderosos
que hay?
Queremos hacerle un daño al otro y no nos damos cuenta que somos nosotros los
que salimos mas dañados.

No puedes ser feliz,
si sigues teniendo odio y resentimiento.
El acto de perdonar,
pone un alto a los sufrimientos que sientes.

Buscar venganza es una de las características del resentimiento. Uno de los
estados emocionales básicos desde la mirada ontológica.
Nosotros postulamos que es la emocionalidad de los esclavos porque se quedan
agarrados al otro desde el odio y la bronca y no se dan cuenta que son ellos
mismos los que se ponen en esa trampa.
Cada mañana al levantarse toman dos gotas de veneno esperando que le haga
efecto al otro y al terminar el día sólo ellos terminan envenenados.

«Vengándose,
uno se iguala a su enemigo;
perdonándolo,
se muestra superior a él».
Francis Bacon

Para salir del resentimiento la herramienta que proponemos es el perdón.
El perdón no quiere decir que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que vas a permitir que te vuelvan a hacer un daño, ni que lo vas a olvidar.
Perdonar es simplemente aceptar lo que no podemos cambiar y seguir con nuestra vida. Sostenemos que la falta de perdón nos ancla a emociones negativas no dejándonos ver todo lo bueno que la vida nos ofrece.

Perdonar es poner a un prisionero
en libertad
y descubrir que el prisionero eras tú.

Observa que te tiene resentido
¿Desde hace cuanto tiempo lo cargas?
¿Cuánta energía pierdes cada día pensando en eso?
¿Cómo te distrae de tus posibilidades?
¿Hasta cuando quieres ser su esclavo?
¿Cómo puedes empezar a perdonar?
El perdón es una declaración que necesitamos renovar a diario.
Permite que el perdón
abra las puertas de la reconciliación
con tu paz interna.

Publicado en 2011.

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